No quiero dar lecciones a nadie. Quiero aprovechar esta reflexión para hacerme algunas preguntas, mirar hacia dentro y pensar en cómo quiero vivir mi propia vida.
Hay una frase de Pau Donés que siempre me ha parecido especialmente significativa: «Vivir es urgente».
Este mensaje, presente en el documental Eso que tú me das, me invita a recordar que no podemos posponer indefinidamente aquello que de verdad importa, como si el tiempo estuviera siempre de nuestra parte.
No creo que vivir sea correr, tomar decisiones precipitadas o ignorar las consecuencias de nuestros actos. Para mí, significa ser consciente de que el tiempo pasa y de que hay sueños, conversaciones, relaciones y experiencias a las que merece la pena dar espacio antes de que se conviertan en aquello que siempre quisimos hacer y nunca nos atrevimos a intentar.
Quiero vivir mi vida, no limitarme a cumplir las expectativas de los demás
A lo largo de nuestra vida escuchamos opiniones sobre lo que deberíamos hacer, las decisiones que tendríamos que tomar o el camino que supuestamente nos conviene seguir. Algunas nacen del cariño; otras responden a una manera de entender la vida que no tiene por qué coincidir con la nuestra.
Escuchar a quienes nos quieren puede ayudarnos a crecer, pero no significa renunciar a nuestro propio criterio. Podemos valorar otras perspectivas sin permitir que las opiniones ajenas terminen decidiendo por nosotros.
No quiero preguntarme continuamente qué esperan los demás de mí. Quiero preguntarme qué deseo, qué me hace feliz y qué necesito cambiar para acercarme a la vida que imagino. Sé que no todas mis decisiones serán acertadas y que habrá cosas que no saldrán como espero, pero prefiero aprender de mi propio camino antes que vivir intentando encajar en uno que no he elegido.
Ser fiel a una misma también significa aceptar que no todo el mundo comprenderá nuestras decisiones. Y eso no tiene por qué impedirnos tomarlas con responsabilidad y convicción.
A veces necesitamos detenernos y preguntarnos cuánto de lo que hacemos nace realmente de nuestros deseos y cuánto responde al miedo a decepcionar a alguien. ¿Estamos tomando decisiones porque nos representan o porque creemos que es lo que esperan de nosotros?
No siempre resulta fácil distinguirlo. Las personas que nos rodean pueden aportarnos perspectivas valiosas, pero nuestra vida no debería convertirse en un intento permanente de satisfacer expectativas que quizá ni siquiera compartimos. Escuchar a los demás también puede ayudarnos a aprender a escucharnos a nosotros mismos.
Quiero dejar espacio para el amor
Ahora mismo no tengo pareja ni hay ninguna persona especial en mi vida. Esa es mi realidad presente, pero no significa que haya renunciado a encontrar el amor.
Me encantaría que esta situación cambiase y poder conocer a alguien con quien compartir experiencias, construir una relación bonita y descubrir lo que significa caminar junto a otra persona desde el respeto, la confianza, la complicidad y el cariño mutuo.
No quiero cerrar esa puerta ni vivir pendiente de cuándo aparecerá alguien. Quiero que, si llega esa persona, sea porque nos elegimos libremente y encontramos motivos para compartir nuestro camino.
Me gustaría construir una relación en la que ambos podamos ser nosotros mismos, hablar con sinceridad, respetar nuestras diferencias y acompañarnos sin renunciar a nuestros propios proyectos. Una relación en la que el apoyo no se convierta en control, el cariño no implique sobreprotección y las decisiones se construyan desde la reciprocidad.
No quiero estar con alguien por miedo a la soledad ni porque parezca que, a determinada edad, deberíamos tener nuestra vida sentimental resuelta. Quiero compartir mi vida porque deseo hacerlo, porque existe una conexión real y porque esa relación aporta algo bueno a ambas personas.
Mientras tanto, quiero disfrutar de mi presente, cuidar de mí y valorar los vínculos que ya forman parte de mi vida. Mi familia, mis amistades y las personas que me escuchan, me respetan y se alegran sinceramente de mis avances ocupan un lugar importante en mi felicidad.
Con el tiempo he comprendido que no basta con tener personas alrededor: importa cómo nos sentimos a su lado, si podemos expresarnos con libertad y si el cariño es mutuo. Quiero relaciones sanas, en las que cuidar y dejarse cuidar formen parte de un mismo vínculo.
También me parece importante preguntarnos si nuestras relaciones nos permiten ser quienes somos, expresar lo que necesitamos y tomar nuestras propias decisiones. No todas tienen que durar para haber sido importantes, ni todas las etapas de nuestra vida tienen que vivirse en compañía de una pareja.
Lo que quiero es relacionarme desde el respeto, la libertad y la reciprocidad, sin olvidar que mi bienestar también importa.
Mi discapacidad forma parte de mi historia, pero no es toda mi historia
Vivo con parálisis cerebral desde que nací y necesito apoyos en diferentes aspectos de mi vida. Sin embargo, esa realidad no define por completo mis aspiraciones, mis capacidades ni mi identidad.
Soy una mujer con inquietudes, Técnica Superior en Integración Social, redactora, escritora y creadora de un proyecto de comunicación social. Tengo intereses, opiniones y objetivos propios, y quiero seguir desarrollándolos.
A lo largo de mi trayectoria he reflexionado muchas veces sobre el paternalismo, la sobreprotección y la importancia de reconocer la autonomía de las personas con discapacidad. Necesitar ayuda no significa dejar de decidir. Recibir apoyos no debería implicar renunciar a la propia voz ni a la posibilidad de participar en las decisiones que afectan a nuestra vida.
Por eso quiero aplicar a mi propia experiencia aquello que también defiendo desde la comunicación y la intervención social: cada persona debe poder construir su proyecto vital con los apoyos necesarios, las oportunidades adecuadas y el respeto de su entorno.
No todas las barreras son físicas. Algunas aparecen cuando se presupone lo que una persona puede hacer, cuando se decide por ella sin escucharla o cuando sus deseos se consideran secundarios frente a las expectativas de los demás.
Mi vida, sin embargo, no consiste únicamente en superar barreras. También está hecha de relaciones, intereses, aprendizajes, creatividad y proyectos que deseo convertir en realidad.
Esta mirada también me lleva a reflexionar sobre cómo nos relacionamos con otras personas. ¿Cuántas veces damos por hecho lo que alguien necesita, desea o puede hacer sin preguntárselo? ¿Cuántas decisiones tomamos por otra persona convencidos de que sabemos qué es lo mejor para ella?
Acompañar no debería significar sustituir la voluntad de nadie. A veces, respetar de verdad empieza por escuchar, preguntar y aceptar que la otra persona puede tener deseos, prioridades y decisiones diferentes de las que habríamos elegido nosotros.
Mi sueño: publicar mi libro
Llevo mucho tiempo queriendo contar mi historia. No solamente mi experiencia con la parálisis cerebral, sino también la niña que fui, la mujer en la que me he convertido, mis vivencias, mi trayectoria en el amor, mi relación con la escritura y el recorrido que me ha llevado a crear Viviendo a través de la Parálisis Cerebral como proyecto de comunicación social.
Mi libro, Viviendo a través de la Parálisis Cerebral. Mis tres vidas: la vida que imaginaron para mí, la que viví y la que estoy construyendo, nace de la necesidad de poner palabras a mi historia y compartir una mirada propia sobre la discapacidad, la identidad y la posibilidad de construir una vida elegida.
Escribirlo supone recuperar experiencias que han formado parte de mí, ordenar recuerdos y encontrar la manera de contar mi historia respetando lo que he vivido y lo que quiero transmitir.
Pero no quiero que permanezca indefinidamente entre los sueños pendientes.
Estoy dando pasos para que llegue a publicarse. Quiero seguir trabajando en el manuscrito, revisar los textos y avanzar en el proceso editorial. Ahora veo la posibilidad de convertir ese deseo en algo real y quiero aprovecharla.
No puedo asegurar cuándo estará publicado, pero sí puedo decidir qué lugar ocupa en mi vida desde ahora. Quiero dedicarle tiempo, constancia y esfuerzo, explorar las opciones disponibles y acercarme a su publicación.
Para mí, hacerlo realidad significa dar a mi historia la oportunidad de salir de mis documentos y llegar a sus lectores. Quiero compartir mi recorrido, con sus particularidades, para que otras personas puedan conocer una experiencia contada desde dentro y encontrar en ella sus propias preguntas y reflexiones.
Cada persona tiene sus propios proyectos pendientes. Quizá para alguien sea escribir un libro; para otra, retomar unos estudios, cambiar de trabajo, recuperar una afición, iniciar una conversación o atreverse a dar un primer paso que lleva demasiado tiempo posponiendo.
No todos los sueños están al alcance de nuestras circunstancias actuales, ni depende exclusivamente de nosotros que se hagan realidad. Pero sí podemos preguntarnos si existe algún paso posible que nos acerque a ellos. A veces, avanzar no consiste en conseguirlo todo, sino en dejar de tratar aquello que nos importa como si nunca fuera a llegar el momento adecuado.
Viviendo a través de la Parálisis Cerebral: un proyecto que también quiero seguir construyendo
Lo que comenzó como un blog ha evolucionado hasta convertirse en Viviendo a través de la Parálisis Cerebral, un proyecto de comunicación social que va más allá de mi experiencia individual.
A través de él quiero visibilizar realidades, abrir espacios de escucha y contribuir a una sociedad más inclusiva, en la que las personas puedan contar sus propias historias y participar en las conversaciones que les afectan.
Mi formación en Integración Social, mi experiencia personal y mi interés por la escritura y la comunicación se encuentran en este proyecto. No pretendo ocupar todas las voces, sino contribuir a que existan más oportunidades para escucharlas.
Seguir desarrollando VPC significa pensar qué aporta cada contenido, qué realidad ayuda a comprender y de qué manera puede favorecer una mirada más respetuosa hacia las personas y sus circunstancias. Es una responsabilidad que quiero asumir sin perder de vista el motivo por el que empecé.
Vivir no significa tenerlo todo resuelto
Vivir intensamente no significa estar siempre ocupada, alcanzar todas las metas o mantener una actitud positiva en cualquier circunstancia. También significa reconocer nuestros límites, aceptar los días difíciles y comprender que descansar, cambiar de rumbo o pedir ayuda puede formar parte del camino.
No se trata de tener una vida perfecta, sino de participar en ella de una manera consciente.
Esta reflexión nace de reconocer lo imprevisible que puede ser la vida. No podemos controlar todo lo que sucede ni garantizar que las personas y las circunstancias permanezcan siempre como las conocemos.
Pero podemos preguntarnos qué estamos haciendo con el tiempo que tenemos, qué sueños merecen una oportunidad y qué relaciones queremos cuidar.
En mi caso, esa reflexión me lleva a tomarme en serio mis propios deseos: avanzar con mi libro, continuar desarrollando mi proyecto, disfrutar de las personas que me hacen bien y mantener abierta la posibilidad de encontrar un amor con el que compartir una parte de mi camino.
No necesito resolver todo mi futuro ahora. Necesito dejar de tratar algunos de mis deseos como si siempre pudieran esperar.
Tampoco quiero medir mi vida comparándola con la de otras personas. Cada cual tiene sus circunstancias, sus tiempos y sus prioridades. No existe un calendario universal para encontrar el amor, desarrollar una carrera, cumplir un sueño o descubrir qué queremos hacer con nuestra vida.
A veces, avanzar consiste en dar un paso que desde fuera parece pequeño, pero que para nosotros significa mucho. Otras veces, consiste en reconocer que ha llegado el momento de dejar de aplazar una decisión.
Hoy quiero darme permiso para construir una vida que se parezca cada vez más a la que deseo, sin exigirme que esté terminada para poder disfrutarla.
Quizá de eso se trate también vivir con urgencia: no de tener prisa por llegar a ninguna parte, sino de comprender que nuestra vida está sucediendo mientras hacemos planes para el futuro.
Y no quiero perderme todo lo que sucede en el camino.
💜 Vivir es urgente. Mi historia sigue escribiéndose, y quiero tener el valor de vivirla sin dejar para siempre en el papel las cosas que todavía puedo hacer realidad.
Lorena García Rodríguez

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