Hay películas que podemos volver a ver años después y descubrir que, aunque fueron creadas en otro momento, las cuestiones que planteaban siguen teniendo mucho que decirnos. Eso me ha ocurrido al volver a encontrarme con Wonder . No quiero hacer una crítica cinematográfica ni contaros la película. Tampoco quiero adelantar acontecimientos a quienes todavía no la hayan visto. Quiero utilizarla como punto de partida para hablar de algo mucho más amplio: la diferencia, la infancia, la adolescencia, la educación, la convivencia, la educación inclusiva, los valores y nuestra manera de relacionarnos con las personas que no son como nosotros. Y quiero hacerlo desde dos perspectivas que forman parte de mí: la de una persona con discapacidad y la de una profesional de la Integración Social. Pero también desde una mirada que va más allá de la discapacidad. Porque todos somos diferentes. Y esas diferencias pueden formar parte de nuestra identidad, de nuestra historia, de nuestras circunstanc...