A veces miro hacia atrás y me doy cuenta de que esto no ha sido nada fácil. Ni los estudios, ni la búsqueda de trabajo. Y no porque no tuviera ganas, ni capacidad, ni esfuerzo porque no tenga la formación necesaria…sino porque muchas veces las oportunidades directamente no estaban ahí para mí. No estaban pensadas. No estaban adaptadas. O simplemente no existían para alguien como yo. Y esto no es algo individual. Es algo que vivimos muchas personas con discapacidad en el acceso a la educación y al empleo, donde todavía hoy las barreras siguen marcando el punto de partida. Y eso es algo que desde fuera no siempre se ve. Porque parece que todo el mundo empieza desde el mismo sitio, pero no es así. Hay personas que tienen un camino más o menos claro desde el principio, y otras que vamos encontrando el camino mientras avanzamos, como podemos. A lo largo de este tiempo he sentido de todo. Frustración, por no entender por qué todo costaba tanto. Cansancio, de tener que insistir una y otra vez...