La publicación anterior de Viviendo a través de la Parálisis Cerebral partía de una reflexión sobre el Día Internacional de la Dislexia y de una idea que considero fundamental: aprender no debería convertirse en una experiencia marcada por la frustración, la incomprensión o la sensación constante de no ser capaz. Hablábamos de una realidad relacionada principalmente con la lectura y la escritura, pero también de las barreras que pueden aparecer cuando los entornos educativos, formativos y sociales están diseñados pensando en una única manera de aprender, comunicarse o demostrar lo que se sabe. También hablábamos de la importancia de distinguir entre las capacidades de una persona y las dificultades que puede encontrar al acceder a la información o realizar determinadas tareas. Porque una persona puede comprender una explicación, tener conocimientos y desarrollar sus capacidades, pero necesitar más tiempo, otros recursos o una forma diferente de acceder a la información escrita. Y cuand...