Hoy escribo desde mis emociones más puras, desde ese lugar donde habitan los sentimientos que no saben fingir. Desde la primera vez que me enamoré me convertí, sin remedio, en una enamorada del amor. Enamoradiza por naturaleza. Quien me conoce de verdad lo sabe: no sé querer poquito… y tampoco quiero aprender. Soy un todo o nada. Siempre lo he sido. Creo firmemente que existen muchos tipos de amor. El amor hacia la familia, hacia los amigos, hacia una pareja. Y también creo que con cada persona vivimos un amor distinto, único, irrepetible. El amor nunca se repite, se transforma. Reconozco que mi historia con el amor no tiene demasiados capítulos, pero sí han sido intensos, profundos, de esos que dejan huella. Porque el amor es un sentimiento vivo, que evoluciona, que cambia, que se siente en el corazón y también en la piel. Y todo lo que se siente tiene consecuencias. A veces son hermosas y nos conducen a la felicidad; otras, duelen y nos dejan un corazón roto. Eso ocurre porque ...