Cuando comunicarse también es un derecho: lenguas de signos, accesibilidad y libertad para expresarnos
Hoy, 23 de septiembre, se celebra el Día Internacional de las Lenguas de Signos, una fecha que Naciones Unidas estableció para concienciar sobre la importancia de las lenguas de signos en la plena realización de los derechos humanos de las personas sordas.
En 2026, el lema es “Reivindicando los derechos humanos de las personas sordas”, dentro de la Semana Internacional de las Personas Sordas, que se celebra del 21 al 27 de septiembre. (Naciones Unidas)
Hablar de lenguas de signos es hablar de mucho más que de una forma de comunicación.
Es hablar de derechos, identidad, participación, cultura, autonomía y libertad.
Y también es hablar de algo que atraviesa a muchas personas con discapacidad: el derecho a poder comunicarnos de la manera que necesitamos y elegimos.
Comunicar no es solamente hablar
Durante mucho tiempo hemos asociado la comunicación con hablar y escuchar.
Pero comunicarnos es mucho más.
Podemos comunicarnos mediante palabras, escritura, gestos, expresiones faciales, lengua de signos, pictogramas, sistemas aumentativos y alternativos de comunicación, dispositivos tecnológicos o diferentes combinaciones de estos recursos.
No todas las personas nos comunicamos de la misma manera.
Y eso no significa que unas formas de comunicación sean más válidas que otras.
La comunicación es un derecho.
Por eso, cuando una persona necesita una determinada lengua, sistema o apoyo para poder expresarse, comprender lo que sucede a su alrededor o participar en una conversación, ese recurso no debería entenderse como un privilegio.
Forma parte de las condiciones necesarias para que pueda ejercer sus derechos en igualdad.
Las lenguas de signos son lenguas
Las lenguas de signos son lenguas naturales desarrolladas por sus propias comunidades lingüísticas. No son simplemente una traducción visual de una lengua oral.
En España existen, entre otras, la Lengua de Signos Española (LSE) y la Lengua de Signos Catalana (LSC), reconocidas jurídicamente en nuestro país. El CNLSE señala además que los derechos lingüísticos de las personas sordas y sordociegas incluyen conocer y utilizar la lengua de signos en ámbitos como la educación, los medios de comunicación y los servicios públicos. (CNLSE)
Por eso, defender las lenguas de signos significa también defender que las personas sordas puedan:
- aprender y utilizar su lengua;
- recibir información y educación de forma accesible;
- relacionarse con las administraciones públicas;
- acceder a la cultura y a los medios de comunicación;
- participar en la sociedad;
- tomar decisiones sobre su propia vida;
- y ejercer sus derechos en condiciones de igualdad.
El reconocimiento de una lengua, por sí solo, no garantiza que pueda utilizarse realmente en todos los espacios. Hace falta que ese derecho se convierta en accesibilidad efectiva, recursos y oportunidades de participación. Esta cuestión también fue destacada recientemente por el CNLSE en su Congreso Estatal de la Lengua de Signos Española. (CNLSE)
¿Y qué tiene que ver todo esto con la parálisis cerebral?
Puede parecer que hablar de lenguas de signos queda lejos de la realidad de la parálisis cerebral.
Pero existe un punto de encuentro fundamental:
la necesidad de poder comunicarnos sin que nuestra forma de hacerlo limite nuestra participación.
Las personas con parálisis cerebral somos muy diversas.
Algunas hablamos con claridad. Otras podemos tener dificultades para producir el habla. Algunas necesitamos más tiempo para responder. Otras utilizamos sistemas aumentativos o alternativos de comunicación.
Y una misma persona puede necesitar diferentes formas de comunicación dependiendo de la situación.
Por eso, cuando hablamos de accesibilidad comunicativa, no deberíamos pensar en una única solución válida para todo el mundo.
Deberíamos preguntarnos:
¿Qué necesita esta persona para poder comprender, expresarse, decidir y participar?
Y, sobre todo:
¿Le estamos preguntando a ella?
Tener una voz también significa poder elegir cómo utilizarla
A veces hablamos de “dar voz” a las personas con discapacidad.
Pero quizá deberíamos detenernos un momento en esa expresión.
Las personas con discapacidad ya tenemos voz.
Lo que necesitamos es que existan las condiciones para poder utilizarla y que nuestras palabras sean escuchadas y tenidas en cuenta.
La autonomía no consiste únicamente en poder hacer determinadas cosas por uno mismo.
También consiste en poder expresar lo que queremos, lo que pensamos, lo que sentimos y las decisiones que tomamos sobre nuestra propia vida.
Por eso, facilitar la comunicación no debería significar hablar por otra persona, decidir por ella o interpretar automáticamente lo que creemos que quiere decir.
Significa proporcionar los apoyos necesarios para que pueda comunicarse por sí misma.
Accesibilidad también es comunicación
Un entorno puede ser físicamente accesible y, sin embargo, seguir siendo inaccesible desde el punto de vista comunicativo.
Un trámite puede tener una rampa, pero no contar con interpretación en lengua de signos.
Un vídeo puede tener una imagen perfecta, pero carecer de subtítulos.
Una actividad puede estar abierta a todo el mundo, pero no ofrecer los apoyos comunicativos necesarios para participar.
Una información puede estar publicada en Internet, pero utilizar un lenguaje tan complejo que algunas personas no puedan comprenderla.
Por eso, cuando hablamos de inclusión, necesitamos mirar la accesibilidad desde diferentes perspectivas.
Todas están relacionadas con la posibilidad real de participar.
Escuchar también forma parte de comunicar
La inclusión no consiste solamente en facilitar que una persona pueda hablar.
También consiste en crear espacios donde pueda ser escuchada.
Escuchar significa prestar atención.
Dar tiempo.
No terminar las frases de otra persona sin necesidad.
No hablar con su acompañante cuando la conversación es con ella.
No suponer que una dificultad para hablar implica una dificultad para comprender o decidir.
Preguntar qué apoyo necesita.
Respetar su manera de comunicarse.
Y entender que comunicar despacio no significa tener menos que decir.
Una sociedad accesible no decide quién merece ser escuchado
Las lenguas de signos nos recuerdan algo importante: la diversidad lingüística forma parte de nuestra sociedad.
Y la discapacidad también nos recuerda que existen muchas maneras de percibir, comprender, expresar y participar.
Por eso, la pregunta no debería ser:
“¿Cómo podemos hacer que todas las personas se adapten a nuestra forma de comunicarnos?”
Quizá deberíamos preguntarnos:
“¿Cómo podemos construir espacios donde diferentes formas de comunicación puedan convivir?”
Porque la inclusión no consiste en conseguir que todas las personas sean iguales.
Consiste en que nuestras diferencias no se conviertan en barreras para ejercer nuestros derechos.
Hoy, 23 de septiembre
Desde Viviendo a través de la Parálisis Cerebral, queremos aprovechar este día para recordar que comunicarnos no es un lujo.
Es un derecho.
Defender las lenguas de signos significa defender los derechos de las personas sordas y sordociegas signantes.
Y, al mismo tiempo, nos invita a mirar más allá y preguntarnos qué estamos haciendo para que todas las personas puedan comprender, expresarse, decidir y participar.
Porque no existe inclusión real cuando alguien está presente, pero no puede comunicarse.
No existe participación cuando alguien puede estar en una sala, pero no puede entender lo que sucede.
Y no existe autonomía cuando necesitamos que otra persona hable por nosotros para que nuestra voz pueda llegar.
Para seguir reflexionando
Quizá hoy podemos empezar por algo sencillo:
Cuando conozcamos a una persona con una forma diferente de comunicarse, en lugar de preguntarnos qué no puede hacer, preguntémonos qué necesita para poder participar.
Porque la accesibilidad empieza muchas veces con una pregunta:
“¿Cómo puedo facilitar que puedas comunicarte?”
Fuentes y para ampliar información
- Centro de Normalización Lingüística de la Lengua de Signos Española (CNLSE): información sobre el Día Internacional de las Lenguas de Signos. (CNLSE)
- Naciones Unidas: Día Internacional de las Lenguas de Signos 2026 y lema oficial. (Naciones Unidas)
- CNLSE: derechos lingüísticos de las personas sordas y sordociegas. (CNLSE)
- CNLSE: Congreso Estatal de la Lengua de Signos Española 2026. (CNLSE)
Viviendo a través de la Parálisis Cerebral
Un espacio de divulgación social donde la experiencia, el conocimiento y la accesibilidad se unen para comprender la discapacidad y otras realidades invisibilizadas, promoviendo una sociedad más inclusiva, comprometida y humana.
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