Con motivo de la Semana Europea de la Movilidad, que se celebra del 16 al 22 de septiembre, estos días se habla especialmente de cómo nos desplazamos, de nuestros espacios públicos y de la necesidad de construir ciudades más accesibles y sostenibles.
Pero cuando hablamos de movilidad, ¿pensamos realmente en todo lo que necesitamos para poder vivir una ciudad?
Cuando pensamos en accesibilidad, muchas veces pensamos en aquello que podemos ver.
Una rampa.
Un ascensor.
Una acera sin obstáculos.
Un autobús accesible.
Un paso de peatones adaptado.
Y, por supuesto, todo eso es fundamental.
Pero existen otras barreras que no siempre vemos.
Porque una ciudad puede ser accesible físicamente y, aun así, resultar difícil de comprender, de utilizar o de recorrer para algunas personas.
Para poder desenvolvernos por una ciudad también necesitamos entender la información, orientarnos, comunicarnos y saber qué está ocurriendo a nuestro alrededor.
Una señal demasiado complicada, unas indicaciones confusas, un aviso que únicamente se transmite por megafonía, una pantalla difícil de interpretar, unas instrucciones llenas de palabras que no comprendemos o un servicio que solo ofrece una determinada forma de comunicación pueden convertirse en barreras.
Y entonces aparece una pregunta que para mí es muy importante:
¿De qué sirve poder llegar a un lugar si después no podemos desenvolvernos en él con autonomía?
Por eso creo que, cuando hablamos de accesibilidad, deberíamos ampliar nuestra mirada.
La accesibilidad también es cognitiva y comunicativa.
Y no estamos hablando únicamente de discapacidad.
Una información clara puede facilitar la vida de una persona mayor, de un niño que empieza a desplazarse de manera autónoma, de alguien que no conoce el idioma, de una persona que tiene dificultades para comprender determinada información o de alguien que necesita otra forma de comunicarse.
Incluso puede ayudarnos a cualquiera cuando llegamos a una ciudad que no conocemos o nos encontramos ante una situación nueva.
Porque la necesidad de comprender no pertenece a un único colectivo.
Forma parte de nuestra vida.
Desde mi propia experiencia, sé que moverme por una ciudad no consiste solamente en poder desplazarme físicamente.
También necesito poder saber dónde estoy, hacia dónde tengo que ir, qué opciones tengo, qué está ocurriendo y cómo puedo comunicarme cuando lo necesito.
Y, sobre todo, necesito poder hacerlo manteniendo mi autonomía.
Para mí, los apoyos tienen sentido cuando facilitan que pueda hacer las cosas por mí misma, no cuando sustituyen mis decisiones.
Una ciudad accesible no debería decirme qué puedo hacer.
Debería proporcionarme las condiciones y los apoyos necesarios para que yo pueda decidir qué quiero hacer.
Porque la movilidad está relacionada con muchas más cosas de las que pensamos.
Es poder ir a trabajar.
Estudiar.
Quedar con una amiga.
Ir a comprar.
Acudir a una cita.
Disfrutar de una actividad cultural.
Utilizar un servicio público.
Conocer un lugar nuevo.
Salir a pasear.
O simplemente improvisar un plan porque nos apetece.
Todo eso también es formar parte de una ciudad.
Todo eso también es hacer vida.
Por eso, durante esta Semana Europea de la Movilidad, creo que merece la pena ampliar la conversación.
No deberíamos preguntarnos únicamente si una persona puede llegar de un punto a otro.
También deberíamos preguntarnos:
¿Puede entender dónde está?
¿Puede orientarse?
¿Puede comunicarse?
¿Puede tomar sus propias decisiones?
¿Puede participar en aquello que ocurre a su alrededor?
Porque desplazarse no es solamente recorrer una distancia.
Es tener la posibilidad de vivir experiencias, relacionarnos, tomar decisiones y formar parte de nuestra comunidad.
Una ciudad verdaderamente accesible no es solamente aquella por la que podemos desplazarnos.
Es aquella que también podemos comprender, utilizar, disfrutar y vivir.
Porque no queremos únicamente poder llegar a la ciudad.
Queremos poder formar parte de ella.
Viviendo a través de la Parálisis Cerebral
Un espacio de divulgación social donde la experiencia, el conocimiento y la accesibilidad se unen para comprender la discapacidad y otras realidades invisibilizadas, promoviendo una sociedad más inclusiva, comprometida y humana.
Comentarios
Publicar un comentario