Una reflexión personal por el Día de las Escritoras La escritura forma parte de mi vida desde que era pequeña. Mucho antes de plantearme qué significaba ser escritora, ya encontraba en las palabras una manera de dar forma a mi imaginación, expresar mis pensamientos y construir historias propias. Escribir surgía de forma natural, como una actividad que me permitía explorar ideas, crear personajes y dejar volar la imaginación. Guardo recuerdos de aquella niña que escribía cuentos y encontraba en los cuadernos un espacio para desarrollar sus historias, sin imaginar todavía el recorrido que podían tener aquellas primeras palabras. Con el paso del tiempo, he comprendido que la escritura no ha sido solamente una afición de la infancia. Ha continuado acompañándome en diferentes etapas, adaptándose a mis intereses, mis experiencias y mi manera de comprender el mundo. Entre esos recuerdos hay una frase de mi padre que ha permanecido conmigo: «Tu vida es para escribir un libro». Pero ahora ...