Cuando somos niños solemos oír: “Cuando seas mayor podrás hacer lo que quieras”, y lo asociamos básicamente a la independencia. Esa libertad de poder hacer lo que quieras sin tener que dar más explicaciones. Muchas veces, cuando una persona tiene discapacidad, es fácil que el proceso sea al contrario, es decir, se puede dar que otros sean los que tomen las decisiones, bien sea dar por sentado cual sera tú opinión, por simple sobreprotección o por desconocimiento. Pero nada más lejos de la realidad. Las personas con diversidad funcional, en mayor o menor grado, aspiramos a poder tener capacidad de autogobierno y hacer una vida independiente. Desde nuestra posición queremos alzar la voz y reivindicar este derecho que favorece nuestra autonomía personal e inclusión social. Dependiendo de cual sea el tipo de diversidad funcional hay distintas alternativas: En cuanto a lo que discapacidad psíquica se refiere, se puede conseguir gracias a ...