Igual de importante me parece vivir el momento, como por el contrario ser conscientes de que el desarrollo de la vida es como un árbol. Primero somos una semilla, gracias a los cuidados crecen las raíces, de ellas nace el tronco, el cual se divide en ramas, que con más cuidados y tiempo, crecen para finalmente acabar floreciendo Y esto me gustaría enfocarlo desde la perspectiva de las personas con discapacidad y, algo importante, que nadie nace sabiendo. En general, la vida son etapas, mientras crecemos, cambiamos y no somos siempre las mismas personas. La vida no para, aprendemos, las circunstancias y las personas nos marcan, conocemos tanto el sufrimiento como la felicidad, y acabamos siendo adultos. Al contrario de la percepción que muchos tienen, las personas con discapacidad no somos niños eternamente y no se nos puede proteger de todo. Ser tratados como adultos y poder gestionar nuestra independencia, es necesario para nosotros para romper barr...