Día del Blog · 31 de agosto de 2026
Hay proyectos que empiezan mucho antes de que sepamos en qué terminarán convirtiéndose.
A veces nacen de una idea.
De una experiencia.
De algo que vemos y que nos hace pensar:
«Yo también quisiera hacer algo así».
En mi caso, Viviendo a través de la Parálisis Cerebral nació de una combinación de dos cosas que ya formaban parte de mi vida mucho antes de que existiera el blog: mi relación con la escritura y el deseo de tener un espacio propio desde el que contar.
Pero para entender cómo llegué hasta aquí, primero tenemos que viajar un poco atrás.
Cuando Internet se convirtió en un espacio para contar
Los blogs aparecieron en los primeros años de Internet como una nueva forma de publicar contenidos personales y temáticos.
En 1997, Jorn Barger utilizó el término weblog para describir este tipo de páginas y, posteriormente, se popularizó la palabra blog. La aparición de herramientas que facilitaban su creación permitió que cada vez más personas pudieran publicar en Internet sin necesitar conocimientos técnicos especializados.
Aquello supuso un cambio importante.
Internet dejó de ser únicamente un lugar al que acudir para buscar información.
También podía convertirse en un espacio desde el que cualquier persona pudiera contar:
su historia,
sus conocimientos,
sus experiencias,
sus intereses
o sus opiniones.
Los blogs adoptaron formas muy diferentes.
Algunos eran diarios personales.
Otros hablaban de educación, literatura, viajes, tecnología o cultura.
También surgieron proyectos profesionales, espacios de divulgación y comunidades alrededor de determinados intereses.
Y, poco a poco, Internet empezó a convertirse en algo más que una herramienta.
Para muchas personas pasó a ser también un lugar donde tener voz.
Cuando aparecieron otras voces
Esa posibilidad de publicar permitió que encontraran espacio relatos y experiencias que antes tenían muchas más dificultades para llegar a otras personas.
Entre ellas, las de personas con discapacidad.
Un blog podía permitir que una persona contara directamente cómo era enfrentarse a una barrera, explicara una experiencia educativa, hablara de accesibilidad, compartiera un recurso o mostrara una parte de su vida cotidiana.
Esto abrió una posibilidad que considero especialmente importante:
las personas que tradicionalmente habían sido objeto de conversación podían convertirse también en autoras de sus propios relatos.
Pero existe una diferencia que para mí es fundamental.
Que una persona cuente su experiencia no significa que pueda hablar por todas las personas que comparten una determinada realidad.
Cada vida es diferente.
Cada circunstancia también.
Una experiencia personal puede ayudarnos a conocer una realidad, pero no puede convertirse automáticamente en la experiencia de todo un colectivo.
Los blogs cambiaron. Internet también
Después llegaron nuevas formas de comunicarnos.
Las redes sociales.
YouTube.
Los podcasts.
Los vídeos cortos.
Las newsletters.
Los directos.
Las plataformas de contenido.
Internet se hizo mucho más rápido.
Y los blogs tuvieron que convivir con todas esas nuevas posibilidades.
Pero no desaparecieron.
Se transformaron.
Hoy un blog puede formar parte de un proyecto mucho más amplio.
Un artículo puede desarrollar una idea que después se comparte en redes sociales.
Un podcast puede ampliar una cuestión tratada previamente por escrito.
Un vídeo puede explicar de otra manera aquello que aparece en un artículo.
Un recurso puede complementar una publicación.
Cada formato puede cumplir una función diferente.
Y precisamente en una época en la que consumimos tanta información rápidamente, sigo encontrando algo especialmente valioso en los blogs:
nos permiten detenernos.
Leer con calma.
Profundizar.
Ordenar ideas.
Consultar información.
Guardar un contenido.
Y regresar a él.
Mi relación con la escritura comenzó antes
Pero mi historia con los blogs no empezó realmente con Internet.
Mi relación con la escritura comenzó mucho antes.
Desde que tengo memoria, me ha gustado escribir.
De niña llenaba cuadernos.
Inventaba historias.
Creaba personajes.
Imaginaba situaciones.
Una página en blanco podía convertirse en cualquier cosa.
No escribía pensando en lectores.
Ni en publicar.
Ni en concursos.
Escribía porque me gustaba.
Durante una etapa de mi vida, aquella parte quedó en segundo plano mientras me centraba en mi formación y en otros proyectos.
Pero nunca desapareció completamente.
Con el tiempo recuperé las ganas de escribir.
Y fue entonces cuando apareció una idea que terminaría cambiando muchas cosas.
«Yo quisiera tener un blog…»
En 2015 conocí la serie de televisión Yo quisiera.
Su protagonista, Lana, era una adolescente apasionada por la moda que tenía un blog donde compartía sus inquietudes y experiencias.
Aquella historia me hizo pensar en algo muy sencillo:
«Yo quisiera tener un blog».
No quería copiar el blog de la serie.
Tampoco quería convertirme en otra persona.
Simplemente descubrí que aquella idea encajaba con algo que yo ya llevaba dentro.
Quería tener un espacio propio.
Un lugar donde pudiera escribir, contar, reflexionar y compartir aquello que quería decir.
La idea parecía pequeña.
Pero algunas ideas pequeñas terminan creciendo mucho más de lo que imaginamos.
El 13 de diciembre de 2015
Y entonces llegó el momento.
El 13 de diciembre de 2015 nació Viviendo a través de la Parálisis Cerebral.
No nació con un gran proyecto detrás.
No tenía una estrategia perfectamente definida para los años siguientes.
Nació de una necesidad mucho más sencilla:
quería contar.
Quería contar mi historia desde mi propia perspectiva.
Hablar de mi vida.
De mi infancia.
De crecer con parálisis cerebral.
De las experiencias que me habían acompañado.
De aquello que había aprendido.
Mi experiencia era el punto de partida porque era la realidad que conocía directamente.
Y escribirla me permitió recuperar también una parte de mí que llevaba tiempo esperando volver a ocupar su lugar.
El primer VPC
Cuando pienso en aquel comienzo, no quiero juzgarlo desde lo que sé hoy.
Era otra etapa.
Otra versión de mí.
Otra manera de escribir.
Otro momento del proyecto.
Y precisamente por eso tiene valor.
Un proyecto no necesita nacer completamente definido.
Puede descubrirse mientras avanza.
Puede hacerse preguntas.
Puede incorporar nuevos intereses.
Puede encontrar una identidad que al principio todavía no sabe exactamente cuál será.
Eso fue lo que ocurrió con VPC.
Tener un espacio propio
Quizá una de las cosas que más me atraían de los blogs cuando los descubrí era precisamente esa sensación de tener un lugar propio.
No necesitaba que todo el mundo leyera.
No necesitaba que todo el mundo estuviera de acuerdo.
Necesitaba un espacio donde poder ordenar mis palabras.
Eso sigue siendo importante para mí.
Porque tener un espacio propio no significa hablar en soledad.
Significa tener un punto desde el que empezar una conversación.
Y, con el tiempo, descubrir quién está dispuesto a escucharla.
Otros blogs que forman parte de mi recorrido
Y precisamente porque hoy celebramos el Día del Blog, no quiero hablar únicamente de mi propio espacio.
Una parte bonita de formar parte de Internet es descubrir otros proyectos.
Por eso quiero compartir algunos blogs y espacios que conozco, sigo o considero interesantes.
No es un ranking.
No pretende establecer cuáles son mejores.
Son simplemente proyectos que, por diferentes motivos, han formado parte de mi recorrido como lectora y que considero que merece la pena conocer.
💜 Mavensol
Un espacio relacionado con la educación, la inclusión y diferentes experiencias educativas.
💜 Animación Sociocultural e Integración Social Profesional
Un blog vinculado a la Animación Sociocultural y la Integración Social, ámbitos relacionados también con mi formación e intereses.
💜 El aula de la Srta. Wabisabi
Un espacio educativo con cuentos y recursos para trabajar diferentes cuestiones con niños y niñas.
💜 El Cajón Desastre de la Mente
Un espacio con contenidos y reflexiones sobre diferentes temáticas.
💜 El sonido de la hierba al crecer
Un proyecto especialmente relacionado con el autismo, con experiencias, recursos y reflexiones desde diferentes perspectivas.
💜 Parálisis Cerebral en Primera Persona — Rocío Molpeceres
El proyecto de Rocío Molpeceres, que utiliza la comunicación para compartir experiencias relacionadas con la parálisis cerebral y diferentes aspectos de la vida.
Además del blog, cuenta también con un canal de YouTube.
💜 Detrás de las Ruedas — Adrián Ponce
Otro proyecto que quiero mencionar es el de Adrián Ponce, que utiliza su experiencia con la discapacidad para compartir reflexiones sobre diferentes aspectos de la vida y la sociedad.
Su proyecto incorpora también diferentes formatos audiovisuales.
Lo que aprendemos cuando leemos a otros
Todos estos espacios son diferentes.
Y precisamente ahí está su valor.
Uno puede acercarnos a una experiencia educativa.
Otro puede proporcionarnos un recurso.
Otro puede ayudarnos a conocer una realidad.
Otro puede hacernos pensar.
Otro puede acompañarnos.
No necesitamos que todos los blogs sean iguales.
De hecho, creo que Internet resulta mucho más interesante cuando existen diferentes voces contando las cosas desde lugares diferentes.
Leer también forma parte de escribir.
Porque cuando conocemos otras maneras de comunicar, descubrimos nuevas formas de explicar, nuevas preguntas y otras perspectivas.
Mi reflexión personal
Cuando pienso en aquella frase que me hice en 2015 —«Yo quisiera tener un blog»— me sorprende comprobar todo lo que podía contener una idea tan sencilla.
Yo solo quería un espacio para escribir.
No podía imaginar todo lo que llegaría después.
No sabía qué contenidos escribiría.
No sabía cómo evolucionaría mi manera de comunicar.
No sabía cuántas historias terminarían pasando por VPC.
Y tampoco podía saber quién acabaría encontrándose con mis palabras.
Quizá una de las cosas más bonitas de comenzar un proyecto sea precisamente esa incertidumbre.
No conocer todavía el camino.
Solo saber que quieres dar el primer paso.
Mi reflexión social
Los blogs también representan algo que va más allá de la tecnología.
Representan una transformación en quién puede contar.
Durante mucho tiempo, determinados relatos dependían de que alguien externo decidiera que merecían ser publicados.
Internet abrió otras posibilidades.
Permitió que muchas personas pudieran crear sus propios espacios y compartir conocimientos y experiencias directamente.
Eso no significa que Internet haya solucionado las desigualdades de acceso a la comunicación.
Todavía existen brechas digitales, dificultades de accesibilidad y muchas voces que siguen teniendo menos visibilidad.
Pero la posibilidad de que una persona pueda crear un espacio propio sigue teniendo un enorme valor.
Porque contar nuestra experiencia también puede ser una forma de participar en la sociedad.
Mi reflexión final
Hoy puedo mirar hacia atrás y entender que el blog no fue realmente el comienzo de mi historia con la escritura.
La escritura había comenzado mucho antes.
El blog fue el lugar donde esa escritura encontró una nueva forma de salir al mundo.
Primero fue una niña que llenaba cuadernos.
Después una mujer que recuperó las ganas de escribir.
Y finalmente apareció aquella frase:
«Yo quisiera tener un blog».
El 13 de diciembre de 2015 esa idea se convirtió en realidad.
Y todavía hoy sigo descubriendo todo lo que podía llegar a significar.
Porque algunas historias empiezan con grandes planes.
Y otras empiezan simplemente con una frase.
La mía empezó con un:
«Yo quisiera tener un blog».
Lorena García Rodríguez
Viviendo a través de la Parálisis Cerebral
Un espacio de divulgación social donde la experiencia, el conocimiento y la accesibilidad se unen para comprender la discapacidad y otras realidades invisibilizadas, promoviendo una sociedad más inclusiva, comprometida y humana.

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