En los últimos meses he cambiado de percepción sobre algunos aspectos de mi vida. Por ejemplo, yo soy de las personas que piensa que no hay una sola forma de querer. Los sentimientos pueden ser distintos dependiendo a quienes vayan dirigidos, así que no es igual el amor hacia tu familia, que el que demuestras a tus amigos o el amor romántico. A veces, por un giro inesperado del destino, toca reinventarse y ver la multitud de posibilidades que existen a nuestro alrededor. Tener paciencia y ser espontáneo en el momento preciso, quizás te den el suficiente valor para conocer gente. Porque tal vez, y sólo tal vez, sea la oportunidad perfecta que te lleve a cambiar lo que creías que debía ser una amistad o un romance. Y en cambio ahora lo que necesites sea simplemente vivir sin pensar en mucho más que en ti mismo y tu felicidad, sin cerrarte puertas y disfrutar de las cosas maravillosas que sucedan en cada momento. No poner etiquetas al cariño, pero siempre si...