Cada 8 de marzo, cuando llega el Día Internacional de la Mujer , el mundo se llena de mensajes, cifras y nombres propios que hicieron historia. Las redes se tiñen de violeta; los discursos hablan de igualdad y los titulares recuerdan todo lo que aún falta por conquistar. Es un momento para mirar hacia atrás, reconocer las luchas que otras abrieron antes que yo, valorar las conquistas alcanzadas y preguntarme, con honestidad, cuál es el lugar que ocupo en el mundo. Como mujer con discapacidad, vivo este día desde un espacio profundamente íntimo. No lo hago desde lo que la sociedad proyecta sobre mí ni desde lo que otros esperan que represente, sino desde mi propia mirada: desde mis límites y mis capacidades; desde mis miedos y mi valentía; desde mi libertad emocional. Durante mucho tiempo, la historia de las mujeres con discapacidad pareció avanzar en silencio , marcada por límites impuestos más por la mirada social que por la propia realidad . Hubo épocas en las que el mundo ...