Querida vida:
Hoy cumplo 38 años y me miro orgullosa, con la sensación bonita de estar feliz conmigo, tal y como soy.
Hoy soplo las velas con el corazón lleno de intención. No pido grandes cosas ni imposibles, solo deseo que este nuevo año que empieza sea verdaderamente memorable. Que esté lleno de esos momentos que lo llenan todo: risas sinceras, abrazos que reconfortan, conversaciones que suman y una alegría tranquila que me acompañe incluso en los días más normales.
Quiero seguir construyendo recuerdos de esos que, cuando mire atrás, me hagan sonreír sin darme cuenta. De los que me recuerdan que la vida, tal y como es, ya tiene mucho de bonito.
Y si miro todo lo que tengo hoy, solo puedo sentirme agradecida. Porque si algo he aprendido es que el verdadero valor está en las personas. En todas las personas que me rodean, las que están, las que me hacen la vida más fácil y llevadera, más alegre, más auténtica y más mía; eso es lo que de verdad cuenta.
Mi mayor deseo es seguir rodeada de toda esa gente que convierte lo cotidiano en algo especial y hace que mi vida sea más plena.
Y también deseo algo que no siempre se puede planear: que la vida siga sorprendiéndome y regalándome esos instantes que no hacen ruido, pero que se quedan. Momentos simples, casi invisibles, que en su momento parecen pequeños, pero que con el tiempo descubres que son los que más valiosa la vida.
Y hoy, al mirar todo lo vivido, también siento orgullo. Orgullo de mí, de todo lo que he ido superando, de todo lo que he aprendido y de seguir aquí, viviendo la vida a mi manera.
Porque no todos los días han sido fáciles. Ha habido momentos que me han costado, etapas difíciles y vueltas a empezar. Pero incluso así, sigo teniendo ganas de crear momentos bonitos, disfrutar de las personas que quiero y valorar todo aquello que de verdad merece la pena.
Con los años también he aprendido que no necesito una vida perfecta para sentirme feliz. Me basta con una vida real, tranquila, llena de personas que suman y de pequeños momentos que hacen que todo tenga sentido.
Y quizá, después de todo lo vivido, hoy lo resumiría de una forma mucho más sencilla:
No quiero otra vida diferente, quiero esta. Con sus luces y sus sombras, con sus retos y sus alegrías. La quiero así, mía, imperfecta y real… y seguir viviéndola a mi manera.
Gracias, vida, por todo lo que todavía me queda por sentir, aprender y vivir, voy con mi mejor actitud y con todas mis ganas ✨
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